viernes, 22 de marzo de 2013

La autosuficiencia del marxismo: el pluralismo con pies de barro



Tenía una buena opinión del marxista Rolando Astarita, que consideré era la excepción a la regla. 

Todo eso duró hasta que participé en su blog. No sólo pude constatar argumentaciones tramposas sobre temas cruciales: el trabajo asalariado, la distribución del ingreso, etc., también contemplé la utilización capciosa de hechos descontextualizados. Desgraciadamente pude constatar, además, cómo su predisposición al diálogo es simplemente una ilusión. Cuando esta se cae, el sujeto recurre a excusas varias para evadir tratar las cuestiones de importancia. Su marxismo, supuestamente "humanista", toda su versión del mismo, se dice tolerante en lo político, pero demuestra no serlo en lo personal. Las ideas adversas le molestan. Se nota. Y cuando son incisivas y meten en el dedo en la llaga, las agrede, insinuando finalmente malas intenciones por parte de su autor, cuando no injuriándolo a su vez. En este caso el autor fui yo.

La cuestión no termina acá, y se fue agravando hace unos meses. Rolando (o Rolo para los amigos) se rodea de una corte de arrastrados, participantes que hacen de aplaudidores, pero con la cabeza alta por tener leves “disidencias”. Resulta que estos seis o siete monigotes muestran los dientes por él. Agreden sistemáticamente, y estas agresiones abiertas, que violan las reglas de su propio blog, son permitidas por el dueño del mismo y por su moderador. Hábilmente, ninguno de los dos se rebaja al insulto, aunque lo permiten descaradamente de parte de sus compañeros de ruta.

Creo que todo lo anterior no obsta para que se pueda afirmar que hay muchas reflexiones interesantes, más o menos originales (esto no importa tanto), o al menos clarificadoras, desparramadas entre muchos de los artículos de Astarita, como ser sus observaciones sobre la naturaleza de la URSS desde un punto de vista marxiano, así como sus críticas al trotskismo. Desgraciadamente muchas de estas se entremezclan con otras bastante pobres, casi sin solución de continuidad. Mi consejo para el que siguiendo mi consejo lea sus artículos (que por su nivel son, a mi gusto, usualmente más de divulgación y adoctrinamiento, que de investigación académica exhaustiva) es que tenga cuidado de separar la paja del trigo.

Por esto último, y a pesar de lo sucedido, no dejé de participar y dejar mis comentarios, debatiendo extensamente (cosa que a Astarita parece que le irrita más que las agresiones, y que confunde pedantemente con el desarrollo de artículos). Al menos debatiendo las pocas respuestas que se me daban y que seguían el diálogo. 
Varias veces, en nombre de evitar la extensión de mis respuestas, cerraron directamente posts de su blog a futuros comentarios.

Paso aquí links a algunos de los artículos en los que participé dejando mis opiniones:

“Marx y el teleologismo histórico”

“Ampliación sobre Marx y el teleologismo histórico”

“Métodos de discusión en ámbitos de izquierda”
(se olvidó de aclarar qué se hace con los que no son de izquierda)
(a este artículo le cerraron los comentarios)

“Argumento sencillo sobre la explotación”
(yo prefiero llamarlo: “Argumento falaz sobre la explotación”, si acaso es realmente un argumento)
(este artículo también fue cerrado, antes de que pudiera publicar una respuesta a un debate que, para colmo, no era offtopic. Mi última respuesta, eliminada allí, se puede leer acá: https://docs.google.com/file/d/0B7rlh38AXoNCYWZUMEJKYU9EZTg/edit?usp=sharing)
Para una respuesta breve y concisa al "argumento" de Astarita, copio aquí un boceto que hice en un foro:

Astarita intenta probar con vulgaridades y pedantería, por la negativa, algo que no tiene sentido: 1) la sociedad feudal ideal de su ejemplo es un disparate que viene de alguien que no estudió ni sociología ni historia (como si fuera poco la idea de "feudalismo" como modo de producción es ya una reliquia de la Guerra Fría infectando el ámbito académico puesto que incluso el concepto de feudalismo se ha vuelto tan elástico que los historiadores lo que quieren dejar de utilizar -ver el artículo "The F-Word"- así como la idea de "modo de producción esclavista", que no tiene sentido ni siquiera para los autores cercanos al marxismo como Meillassoux: en todo el Imperio Romano el máximo de población esclava fue del 15%). 2) Dice que el intelectual economista neoclásico coincidiría en que el "feudalismo" hay apropiación de un excedente sin remuneración, cuando precisamente el análisis económico de las instituciones de los neoclásicos afirma precisamente lo contrario respecto a la naturaleza del "pacto feudal" (ver Douglass North). 3) Presume como un hecho la teoría de la acumulación originaria para explicar el surgimiento del capital, lo cual es un disparate por partida doble: primero porque en el marxismo los procesos sociales transformadores surgen encarnados en nuevas clases y en la lucha entre éstas, no de la voluntad de las mismas, y segundo, porque los señores no fueron acaparando las herramientas de producción sino los campesinos más ricos, como producto de la mayor utilidad del capital. 4) El mercado al que vende el capitalista agrario en el ejemplo se reduce al de los propios campesinos, con lo cual no tendría ningún sentido una relación mercantil. Pero si esa relación existe, es porque los ingresos del capitalista dependen del consumo de individuos que no trabajan en su campo, y viceversa. Es la capacidad de consumir otros bienes con el dinero del empresario lo que lleva al trabajo asalariado. Y que los campesinos no sean empresarios que consigan por sí mismos ese dinero no depende de una deprivación de herramientas de producción que se realimenta automáticamente (si así fuera los salarios no variarían por cambios en la oferta y demanda de trabajo y capital) sino por la mayor utilidad para el trabajador en tanto asalariado y en tanto consumidor.

En resumen: toda la hipótesis de que el excedente es apropiado por una necesidad artificial de no morirse de hambre impuesta por la falta de medios de producción y tierra, requiere del presupuesto de la acumulación originaria. Si este presupuesto es falso, las cosas cambian: las 20 unidades de cereal que no se pueden comprar con los ingresos del salario se han entregado a cambio de las 20 que sí se pueden comprar, no a cambio de nada, y por ende si el campesino hubiera producido por sí mismo (incluso en una socialismo campesino) habrían sido 5. Ésa es la diferencia de fondo entre la "sociedad feudal ideal" y la "sociedad capitalista ideal" (que sin embargo Astarita se cuidó de llamar así), y es muy sencilla: en una los campesinos pactan la entrega del producto de uso directo a cambio de una seguridad que no se pueden proveer (y cuya necesidad los caballeros no inventaron), y en la otra los campesinos entregan a otros campesinos tiempo de trabajo que no "vale" todo lo que es producido con éste (incluso si se suma el tiempo de trabajo para hacer las herramientas, dicho trabajo es pagado de acuerdo a su verdadero "valor"), siendo la diferencia no un excedente de trabajo no remunerado (la apariencia de haber trabajado en una cantidad de bienes que no se pueden comprar en su totalidad con el salario), sino un excedente que resulta de la productividad del trabajo creada por el interés del capital adelantado y por la actividad empresarial. El tiempo de trabajo se entrega, entero, a cambio de tener una parte en esa mayor producción en proporción a la contribución marginal al mismo. Esa remuneración no es un recorte de su tiempo de trabajo, como si flotara en el aire y no hubiera sucedido en una empresa, sino que refleja la utilidad del total del trabajo. En el ejemplo sin la hipótesis de la violenta "acumulación originaria", los campesinos terminan eligiendo y finalmente dependiendo del mercado de trabajo, porque los campesinos capitalistas que hacen que su trabajo sea más productivo, les adelantan sus ingresos que entonces ya no dependen de las vicisitudes en el mercado de consumo. Por eso el capitalismo ha aumentado constantemente el nivel de vida del asalariado, porque el excedente, que toda la población proletaria en bloque no recibe, depende de la utilización del capital, de proveer exitosamente a todos de mejores bienes de consumo, mérito que esta población no tiene por sí misma sino de los empresarios que se desprenden de ella. 



En esta última guerra de comentarios, sin embargo, los Astarita no sólo cerraron el artículo, sino que eliminaron los mensajes que había escrito sin advertencia previa, sabiendo que todo lo escrito podría haberse perdido.

Ante esto -y paso ahora a relatar lo sucedido- me dirigí a otro de sus artículos (que en ese momento estaba siendo asiduamente comentado) para exigir que se cumpliera lo que contractualmente (al menos de palabra) el blog prometía, pero resultó que también allí se dedicaron a eliminar (a discreción) los mensajes que dejaba, no pudiendo así contestar los ataques que se me hacían.


Mientras tanto, la patota de sus fans se la pasó injuriándome cuando no agrediéndome personalmente, así, a secas, con puros insultos. Viendo que mis mensajes sólo llegaban a su moderador, y no al blog, le contesté en los mismos términos a éste. Graciosamente, este moderador (el propio hijo de su autor) publicó uno de estos comentarios, como "mal ejemplo" para así poder justificar, ante sus amigos "horrorizados", mi proscripción permanente. Todo un show.

Pero, bueno, así es como las cosas se desarrollan en el ámbito sacrosanto en el que la izquierda marxista -y parece que debemos estar más que agradecidos por esta bendición- hace el meritorio sacrificio de tolerar ideas ajenas. Ante tanta tolerancia, deberíamos postrarnos agradecidos (encima que son marxistas y no totalitarios ¿nos quejamos?), y jamás dudar de la misma so pena de no ser tolerados a su vez. De hecho, uno de los amigos de Rolo amenazó a un participante, “Burzum”, por simplemente haber hablado en mi defensa (este me ha enviado un mensaje avisándome que a él también le están borrando sus comentarios, así que parece que la cosa es sistemática, y se extiende a toda la derecha liberal, que para poder hablar tranquila tiene que mostrar certificado de buena conducta, ya que de otra manera le buscan violaciones a reglas que no se cumplen para todos los demás).

Como sea, la cohorte de miserables que se cerraron alrededor de Astarita, se dio el lujo de basurearme y falsificar los hechos aprovechando que yo ya no podía contestarles (una suerte de 678 a escala... pero hecho por antikirchneristas). Cabe reconocerles que se divierten y hasta emocionan con poco, casi como púberes. Así, se aplaudieron mutuamente por haber evitado mi supuesto acto de trolling, el cual para Rolando era todavía más: un intento de “destruir” su blog (afirmó este disparate, literalmente).


Esta historia, que resultaría insulsa por lo previsible, tiene a pesar de todo su lado positivo: no han borrado (al menos no todavía) todos los mensajes que publiqué antes de mi proscripción. Y hasta pude colar el comentario final (en un link) en respuesta al último comentario que me hicieron en el  artículo que cerraron, y en el que mayormente dejé mis mensajes. Me quedó, sin embargo, una respuesta pendiente a un comentario de un tal AP escrito en tres partes (ya que, tal vez por un error del moderador, aparecieron autorizados luego de que se cerrara el artículo, y por lo cual nunca pude contestarlo). Este era muy poco sociológico, y además falso (entre otras cosas falsifica varias cosas dichas por Mises que yo le había pasado). Comienza dando ejemplos de los orígenes "delictivos" de la mayor parte de las empresas existentes, como "demostración" de que sólo del capital surge nuevo capital (cuando un robo suficiente para hacer esto sólo puede realizarse contra otro capital), en vez del ahorro del trabajo. Se podría haber afirmado, simplemente, que todo préstamo bancario deriva de la explotación, o que la mayoría de las empresas surgen creadas por ex empresarios, y listo, no hay que hacer demagogia moral. Pero en todo caso, aun aceptando esta omisión absoluta de la actividad empresaria, el capital necesario sólo pudo haber sido ahorrado a través del trabajo, o aumentado gracias al mismo (de otra manera todo capitalista tendría éxito en el mercado por serlo). Ya Schumpeter y Sweezy admitían la vitalidad de esta función empresaria, cuando reconocían que sólo en la industria algodonera de Inglaterra de 1912, que entre el 63 y el 85 por 100 de los empresarios habían surgido directamente de la clase trabajadora. Al final AP recurre a afirmar un surgimiento del capital inicial basado en el "intercambio desigual", la usura y el robo (cosa inevitable en su argumento, ya que si tiraba del hilo y encontraba al final un empresario antes trabajador independiente, todo se desmoronaba). Pero resulta que esto es un disparate en términos marxistas, cosa que ya había repetido antes: Marx afirmaba, precisamente, que se necesitaba el trabajo asalariado para que el interés (usura, le llama Santo Tomás de AP) y el intercambio desigual pueda obtener plusvalor. Es además una petición de principio: para ser usurero, para hacer intercambios, se necesita un capital, y es ese capital el que hay que explicar, sin recurrir a una transformación espontánea del señorío. Y, precisamente, en la burguesía urbana medieval referida, esa idea contradictoria ni siquiera es posible. Para que funcionara la acumulación originaria que habría generado al proletariado supuestamente "necesario" para acumular capital... se necesitó capital previo sin éste... y no importa si todos los burgueses lo ahorraron con su trabajo, o si todos estos (como está implícito en el mensaje) eran ladrones sin capital (sic) que utilizaron el trabajo de los campesinos o artesanos (que de ser así podrían haberse convertido igualmente en capitalistas). La cuestión es la no necesidad de relacionarse con trabajo asalariado para convertir el dinero, el trabajo ahorrado (propio o ajeno), en capital. No hay forma de que los marxistas salgan de esta encrucijada, y eso es lo que surgió una y otra vez en el debate que los Astarita dieron artificialmente por finalizado.



Pero volviendo a la cuestión de los ataques contra mi protesta por haberme expulsado del blog, aprovecho para contestar aquí, lo que no puedo contestar allá (http://rolandoastarita.wordpress.com/2010/08/23/discusiones-sobre-la-renta-agraria/) Y mi respuesta aquí viene a ser mi uso del derecho a réplica, aunque no sea en el lugar correcto. Esta es mi respuesta a las agresiones y comentarios falaces y falsos que se hicieron sobre mí y sobre mi propio blog. Para empezar voy a publicar uno de los mensajes que borraron, y que envié varias veces:

Rolo: mi último descargo.
Primero: no necesitás defenderte, pero es interesante que te preocupe hacerlo.Todos los que acá debaten están de la vereda de la izquierda (salvo que se porten muy pero muy bien como el amigo Adrián Ravier), así que si censuran a alguien de derecha ¿qué pluralismo se pierde? Ah, cierto, era por las reglas, ésas que no se cumplen en todo lo demás para todos los demás.Esto es como el mercado negro en los países socialistas: permiten que todos estén en él ya que es la única forma de comer, y cuando alguien se opone ya tienen de qué acusarlo ("ustedes sabía que esto estaba prohibido ¿no?").
Segundo: yo no estoy tan loco de decir que "quieren destruir mi espacio", así que tampoco diría que "me quieren censurar los marxistas". Y menos lo diría porque, de verdad, he tenido charlas más tranquilas y tolerantes entre maoístas y trotskistas (que en lo ideológico son aparentemente más dogmáticos que vos), que acá, donde el marxismo está tan bien rebosado de humanismo.
Tercerlo: Que no permita comentarios en mi blog no significa que seleccione las opiniones opuestas para borrarlas, como hacen acá (o sea: nadie escribe, ni a favor ni en contra). No tengo ni tiempo ni ganas para moderar. Pero quienes me conocen saben que puedan hablar conmigo por mail cuando quieran, e incluso charlar cara a cara.
Lo último, como consejo: dejá de fomentar teorías conspirativas sobre las personas, y si lo hacés, no te quejes cuando te visitan los Kim Jong Boys y te acusan de ser un agente del recontraespionaje.
¡Suerte! Realmente ustedes la necesitan.


En cuanto a los comentarios que se hicieron a continuación, van acá mis respuestas. Rolando afirmó: “Estas larguísimas intervencionesde las que no censuramos ninguna, daba lugar a respuestas también largas de parte de otros lectores. Una y otra vez le solicité a ese señor que fuera más breve.”
Mi respuesta sería, entonces ¿por qué pedírmelo sólo a mí? :)
Rolo también afirmó que: “Para todos el pedido fue el mismo: que mantuvieran una cierta moderación en la extensión de comentarios. Este pedido se hizo siempre sin importar las opiniones. La regla es para todos, y hay un momento en que hay que poner límites al abuso.”
Una vez más ¿por qué el abuso sólo vendría de mi parte? Y no sólo eso: si las reglas son para todos ¿cómo es que a mí una sola puteada me hace merecedor de ser banneado, mientras que sus sicarios pueden adornar el blog con insultos sin ser siquiera reprendidos?
Después está el resto, los miserables que ya no disfrazan su intolerancia con el discurso del orden y la organización, además de esconder la rabia que tienen. Un tal Gerardo Daniel amenaza a Burzum si acaso llega a caer “a mi nivel” (y habla de nivel luego de llamarme “energúmeno”). ¿Cómo caería a mi nivel? Bueno, si acaso tiene la idea “repugnante” ¡de dudar de la tolerancia del blog! Es genial. U otro que supuestamente se llama Juan Pablo, y que por mi enojo dedujo (sic) “se acaba de comprobar” que mi participación en su blog es un “estorbo”. No sólo eso: que sería supuestamente hipócrita que yo defienda que unos pocos posean “medio mundo” mientras que no respeto el derecho de Rolando a su “creación” (sic). A este último la respuesta es sencilla: ese “medio mundo” de empresas, fue fundado por quienes los poseen y sin ellos no hubiera sido posible, y lo poseen mediante el mismo derecho de propiedad que le da a Astarita la libertad de hacer con su blog lo que quiere. Resulta, además, que eso no es lo que está en discusión, ya que en su blog se comprometieron a proteger las opiniones contrarias, cosa que claramente no se hizo. O sea: Rolando está en deuda conmigo.
Finalmente aparece el último, que se escuda tras el seudónimo de AP (no sé por qué esperaba más de este tipo: otra desilusión). Este AP parece que se dedicó a hacer inteligencia de mi persona, en tiempo record. Desgraciadamente lo hizo con muy poca inteligencia. Lo cito: “Pablo está muy al tanto de las reglas, amplias por cierto, con que funciona este blog y no solo eso, sino, fue reconvenido amablemente, tantas veces que ya he perdido la memoria, por lo que se debía esperar un mínimo de prudencia, que, lamentablemente no existió.” A esto sólo puedo contestar que: estas reglas son tan amplias que incluyen agredir a los interlocutores. Claro, que son amplias para gentuza como él, no para mí. Y continúa, ya sacándose la careta y mostrando su faz pendenciera: “Pero el problema no es solo que no sabe cuando callarse la boca. Hay un evidente doble rasero de moral, algo nada extraño en quien gusta sacarse fotos de perfil emulando los rasgos de un retrato de Niccoló Macchiavelli.”. El iluminado cazó el Google y se puso a buscar imágenes con mi nombre, y encontró una página, que ni siquiera es mía, en la cual quedó enlazado mi perfil con la cara de Maquiavelo, ya que uno de mis artículos se trataba de este tema.  Para peor, el ignorante confunde doble rasero moral con maquiavelismo. En fin, ojalá hubiera terminado ahí. Lo siguiente que hace es, casi como una revelación, publicar un diálogo viejísimo que tuve con un blogger, sobre el hecho de que no permito comentarios en mi blog, con lo cual éste se consideró autorizado para afirmar otra sandez: “Como vemos, es el ya clásico: predicar agua y beber vino de todos los Tartufos de la historia.”. La cuestión es que, precisamente, yo no exijo tener el control del blog de Rolando, sino que cumpla con lo prometido en las reglas del mismo: que no se eliminen mensajes discrecionalmente antes de avisar que se va a proceder a hacerlo, y que no se permitan agresiones en su blog. Una vez que se comprometió a hacer algo, debe cumplirlo. Pero AP sabe de moral, en fin, lo que un “marxista” puede saber del asunto.

Este es el tipo de intelectuales que merodean en el espacio “académico” de Rolando Astarita. Un fiasco.

P.S.: Cabe mencionar que hay gente inteligente, y algunos hasta decentes, que participan en este blog. No es el caso de los sujetos anteriormente mencionados. Está en el ADN del marxismo las conductas de casi todos sus representantes, si es que estos aceptan ser militantes antes que buscadores de la verdad.
Sin embargo, es necesario aclarar que, por esto mismo, no es monopolio de éstos la intolerancia, ni mucho menos abarca a todos los marxistas. De hecho, aquellos marxistas tolerantes que he encontrado (me refiero ahora fuera de este blog, en general), lo son realmente en sus actitudes personales, como una forma de vida, y no meramente como una posición política en favor de una tolerancia institucionalizada (si tal cosa es posible en el socialismo). Y debo reconocer que quienes son realmente tolerantes, son mucho más que tolerantes, y en mayor grado que muchos críticos del marxismo. Tal vez sea porque tomar una posición pluralista dentro de un marxismo que abiertamente no lo es en la política, no deja espacio para las hipocresías que podrían encontrarse entre muchos liberales y socialdemócratas, o sea: el marxista confeso que en los hechos es tolerante, difícilmente lo haga para aparentar, ya que no gana nada. Desgraciadamente, por la tensión que naturalmente se dará entre una cosmovisión totalitaria y una profesión humilde de la misma, estos marxistas pluralistas (y, en los hechos, liberales, aunque no lo quieran reconocer) escasean y suelen encontrarse sólo entre los eruditos sobre cuestiones históricas e intelectuales sobre aproximaciones filosóficas, ya que cuando se tratan temas que refieren al presente, no hay forma de sobrevivir sin competir políticamente por el premio mayor cuyo precio a pagar es ser parte del ambiente beligerante de los intelectuales de choque.

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