viernes, 11 de diciembre de 2015

Respuesta a la "Carta pública al nuevo Presidente" de Mempo Giardinelli


Hablá por vos, Mempo.


No hables en nombre de una supuesta "mitad minoritaria" kirchnerista que si hubiera existido no hubiera necesitado que le pusieran de candidato a un Scioli.

Alguien debería contestarte con la lista de cosas que nosotros quisimos durante estos 12 años y a lo que se nos contestó "ganen las elecciones". 

Ahora que "ganamos" las elecciones, ahora que ganó la causa del antikirchnerismo (porque no fue la causa del neoliberalismo: la responsabilidad de los tuyos es doble), ahora no podés esperar cuatro años. 
Lo que se resume en tus pedidos es que sigamos continuando con el proyecto, o sea: que sigamos siendo kirchneristas. 

Pero la idea es precisamente hacer lo contrario de eso. 

Y no sólo pedís que los tecnócratas macristas gobiernen para vos y que traicionen al electorado... también pedís que acepten los sofismas que sustentan tu ideología:

1) que un partido o frente de partidos sea el que debe decidir cuándo un medio de comunicación dice la verdad, en vez del público comprando libremente con su dinero a quien quiera convertir en hegemónico,

2) que la economía debe estar sometida al gobierno para que el gobierno no esté sometido a la economía,

3) que los "buitres" quieren cobrar más que lo que se les prometió a los bonistas originales (que es lo que debería habérseles pagado y no explotar su desesperación como si se tratara de "buena voluntad", contra los "buitres" que pueden aguantar a estados rufianes como el nuestro); 
y que los organismos internacionales ponen condiciones espantosas como no gastar más de lo que se gana, 

4) que la Justicia representa más al pueblo si se somete a un partido electo que a proteger reglas de juego iguales para todos que no representen a ninguna facción,

5) que YPF y Aerolíneas viviendo de nuestros impuestos van a cuidar igual a sus clientes que si fueran privadas; 
que las jubilaciones están más protegidas cuando el dinero depositado es expropiado por el Estado y prometido como deuda, que a cuando lo cuidaban las AFJP;
que los ferrocarriles estatales, concesionados o no, dan un mejor servicio y no uno peor; 
que el Plan Procrear es la mejor opción para que la gente tenga viviendas dignas y no que la gente deje de ser cada vez más pobre para necesitar subsidios inútiles, para una población cada vez más segregada y marginalizada (cosa que no les importa mientras haya más miseria que necesite una salida urgente mediante un subsidio que requiere un discurso como el de ustedes); 
que tengamos que pagar impuestos para garantizarnos gratuitamente entretenimiento, utilizado por ustedes para filtrar burda propaganda ideológica y gruesas falsificaciones de la realidad; 
que todo eso es algo justo y digno, un "derecho" de nacimiento...

6) que Argentina es un paraíso de desarrollo científico aeroespacial y un ejemplo de mejora de la calidad educativa, y no que tenemos una economía tecnológicamente atrasada con las escuelas llamando "inclusión" a un aguantadero de analfabetos funcionales que van para comer y drogarse; que las universidades públicas argentinas son un ejemplo en el mundo y no la realidad de que las mejores universidades de Latinoamérica son en general privadas,

7) que forzar a la ciudadanía a comprar productos basura y más caros a empresarios parásitos nacionales es la única forma de crear ingresos vía puestos de trabajo, sin importar si se pierde más dinero del que se gana para mantenerlos... como si el Chile neoliberal estuviera desempleado.

8) que las políticas selectivas de "derechos humanos" no son una campaña de desinformación histórica, propaganda antimilitar (específicamente dirigida a criminalizar cualquier plan económico liberal), y un curro al servicio de terroristas desempleados y sus familiares, 

9) que todos deberíamos tener la obligación de apoyar leyes para que debamos llamar matrimonio a algo que no lo es y aprobar como real que el género sea algo que se puede inventar en un ministerio, 

10) que ponerse en contra a la población de colonos en las Islas Malvinas es la mejor forma de recuperar una supuesta soberanía territorial que se enarbola demagógicamente,

En fin, que los kirchneristas tienen derecho a hablar en nombre de una Constitución en la que no creen. Estando contra de cualquier pacto social y, con Laclau en la mano, a favor de una guerra social populista, creen que tienen derecho a hablar de Constitución. Sin embargo deberían estar todos procesados en su nombre. Y no me refiero sólo a los asesinos calificados con puestos clave en los ministerios K: toda tu gente ha gobernando fuera de la ley y la Constitución. Sí, incluso respecto a este engendro de Constitución, con la poca vigencia que le dejaron al Estado de Derecho burgués en esta década, tanto en materia de propiedad y seguridad jurídica, como en materia de libertad de comercio y expresión. Aun así, violaron la Constitución que les daba ya bastante margen.

Así que volvamos a los números. 

Ayer el 54% no era la "mitad mayoritaria" sino "todo el pueblo". Ahora la "mitad mayoritaria", supuestamente del 51% (porque habría que descontar el fraude), es enemiga de la causa popular, o a lo sumo está "a favor del pueblo" pero cometió un error. 

Vayamos al trasfondo ideológico, en rigor antipolítico, de tu pobrísima intelectualidad orgánica: ¿qué es el beneficio del pueblo para vos, Giardinelli, además de lo opuesto a la libertad de los empresarios, a algo que sólo puede estar en manos del Estado y una causa que sólo puede representar una organización política? Porque, aun equivocádamente, sólo de los asalariados podría llegar a pensarse que se beneficien más gracias a la intervención del Estado que por su cuenta dentro del mercado. Las clases medias ya no entran en esa categoría.
Más importante todavía: ¿qué es el pueblo, para vos, Mempo? ¿No será que creés, como creía el cerrado club de la izquierda soviética, que las clases populares tienen un deber para con tu frente político? ¿Realmente creés que un nacionalpopulista de izquierda como vos, Giardinelli, que odió desde siempre a la "Argentina burguesa" con sus conservadoras clases obreras (que la odió durante la "década ganada" y que hoy la odia más que nunca), tiene derecho a decidir quiénes pueden considerar como suyo a este país? 

Que convivas con las capas más altas de esa Argentina supongo que llenará tu prédica de una sensación de mayor legitimidad, casi de autosacrificio. Pero no me sorprende que puedas afirmar impunemente, en tono de amenaza subversiva y sediciosa, como tus amigos de Quebracho, que el pueblo argentino "va a volver", como si el pueblo argentino fuera una causa política y no la población que la elige. 

El pueblo argentino votó a Macri, o, mejor dicho, lo votó la mitad más uno de ese pueblo (porque el pueblo mal que te pese no existe como una "voluntad general" y quienes lo integran necesitan las elecciones para descubrir algo de cómo piensa el resto). Por haberlo votado se han vuelto, en tu cabeza, un no-pueblo. Pero no te inmuta, porque tu golpismo es solipsista: para vos el gobierno de los entristas del FpV que tienen subyugado al PJ, te debe parecer algo así como una "vanguardia de clase" leninista, la verdadera encarnación de las clases populares. Algo parecido a cuando perdieron la guerra revolucionaria en Argentina, justo antes de vender en la ONU las vidas de sus camaradas por grano a Rusia, que empezaron a lloriquear junto con Walsh que querían resistir la imposición de un "modelo económico", para ocultar que eran ustedes quienes querían imponer otro... sin futuro.*

A diferencia de los demás energúmenos de la región, títeres del eje cubano y de la geopolítica rusa, ustedes los K no quieren ni pueden llegar hasta la revolución social, o sea, hasta lograr un país donde la clase alta se vuelva un nido de burócratas de partido. 
Saben que no hay colectivismo sin partido único, fugas de población y falsos informes de sanidad. Su revolución debe quedarse en imaginaria. Están ya cómodos con esta ensalada "post-keynesiana" a dosis bien racionadas de lo peor de ambos mundos. Con este "capitalismo nacional y popular" funcionando como un fitito destartalado disfrazado de lada soviético. 
Un lugar donde nadie se preocupa por tus pasadas abyecciones. Si para ejemplares peores se han regalado premios Nobel de la paz, no tenés de que preocuparte, porque Clarín, en el fondo, te ama: ya tienen listo para gente como vos una historia ad hoc para la absolución. Siempre tendrán una nueva Magdalena dispuesta a encubrir el prontuario de otra nueva Hebe. 

Así que no abras más la boca. Dejá de pedir cosas que sabés que, en su mayoría, se van a seguir haciendo. Ya pactaron la entrega del poder a cambio de conservar el dominio social e ideológico de tus círculos de poder, que habrían estado en jaque con un verdadero experimento neoliberal en la Argentina. No sólo en la mass media progresista: los ministerios "públicos", las organizaciones "sociales", los punteros y sus carceleros de villas, los piqueteros del palo, los medios de comunicación subsidiados, las ONGs guerrilleras, las lumpenburguesías amigas, el lobby del establishment del reciclado de la ISI, las familias políticas y sus amigos, toda la élite del poder del complejo paraestatal-asistencial depende de que la apertura, si sucede, los acomode en algún lugar bien mullido, probablemente en Puerto Madero, en un country con vecinos narcos, o en un barrio privado si no hay más espacio disponible.

No hay nada que hacerle: gente como vos me dan ganas de volver a ser liberal. Tu opción fue, es y será siempre mucho peor que casi todas las demás. Tu proyecto denigra no sólo al resto de la izquierda, marxista o no: denigra a todos, revive lo peor del peronismo, y ayuda a cierto "gorilismo" a sentirse justificado en su indiferencia casi étnica por la vida y suerte de las clases obreras. 

Ahora la "mitad mayoritaria" de este país creerá corroborado que el único papel político y social de la otra mitad es ser carne de cañón de demagogias y cultos a la personalidad, y cuya única opción civilizada debe ser vivir pasivamente para trabajar y procrear.
La "mitad" que votó desesperada a Scioli (que votó desesperada no por amor al modelo en riesgo, sino para salir del callejón kirchnerista sin perder los planes) es condenada a ese trato inhumano por tu culpa. Y por la culpa del resto de ese repugnante círculo de esnobismo progresista, siempre dispuesto a caer más y más bajo. Y acomodarse más y más alto.






[*] 
Insisto con todo este tema del socialismo, y quiero entrar en detalles, Giardinelli. Por ejemplo, en tu carta te sale la hilacha montonera, la misma que es el corazón del problema de los "intelectuales" de la izquierda latinoamericanista: sólo los que apoyan a un proyecto ideológico son el pueblo, incluso si se trata de una minoría. Todo es en el más puro espíritu de la democracia cubana, donde no hay disidente que no sea un terrorista o un traidor, donde el 99% de la población será comunista hasta que caiga el partido único. ¿Qué vas a hacer cuando no sólo el chavismo y el kirchnerismo, sino el castrismo que los organizó, caiga como el bloque soviético? Sin duda los intelectuales colaboracionistas (no vos, claro) van a autojustificar su pasado apoyo a una dictadura totalitaria en nombre de algún antiimperialismo, antifascismo o antialgo, con la complicidad de más prensa socialdemócrata como la de Clarín, que durante las "décadas perdidas" les construyó la hegemonía cultural que aprovecharon durante la "década ganada". 
¿A qué viene este macartismo mío? Es cierto que vos te atajaste de lamer el culo de Castro, claro, criticando su dictadura. Sólo intentaste vendernos que es una dictadura bienintencionada, mientras que usaste la misma palabra para probar la maldad del proyecto neoliberal en Chile. Le lamiste los alrededores del culo, digamos. "Si Cuba cae" decías... como si Cuba fuera el Partido Comunista. 
Y sí, podés estar contento, porque por ahora la dictadura cubana sigue siendo el faro de las malas intenciones de los "bolches" que suelen ser tus colegas en Página/12, los cerebros negros del CELS y la lacra social del FpV, así como fuera del país los simios del PSUV o las alimañas de Podemos en España. O sea, de todos tus amigos: lo que en la región quedó sin reciclar de la URSS. Tu actitud, como la de otros tantos periodistas de ese pasquín sofisticado, es equiparable a la de un periodista que en los años 30 hubiera criticado la "difícil" situación de los disidentes en la Alemania Nazi pero que lo hiciera escribiendo en un periódico afín al NSDAP y que elogiara los logros económicos y sociales del régimen, sin siquiera dudar un momento de la veracidad de los mismos, apoyando a cualquier gobierno alineado con el Eje. 
Tu corazón está allá, tu ideal está allá, y hay que luchar por él sin importar que la realidad opuesta sea el corolario de dicho ideal. Luego se verá si es totalitario o no (que resulta que siempre lo es). Todo eso es secundario. Lo que importa es poner palos en la rueda al imperio (al yanqui, se entiende, no al chino o al ruso). Los derechos humanos nunca importaron: importaba el modelo. ¿Y cuál era el modelo? ¿Era real? Tampoco eso importó (...hay gente a la que sí le importa). Bueno, hubo que esperar a que cayera el bloque socialista para que se supiera que era una mentira y que en el capitalismo, aun con todos sus males particulares, se vivía mejor. Ahora parece que también debemos esperar a que caigan los Castro: nada de hacerle el juego al capitalismo yanqui, aunque sea mejor que su adversario. Apoyen ustedes cualquier cosa: desde la dinastía de los Castro hasta una de las presidencias más corruptas de la historia latinoamericana.

viernes, 16 de enero de 2015

Marxismo, el inicio.




Tiene 18 años, su primer trabajo le exige estar 8 horas por día 6 días a la semana por un salario que solo alcanza para comprar parte de su ropa y salir los fines de semana -siempre y cuando viva con sus padres-. Si pretende vivir solo, debe alquilar un departamento de dos habitaciones con dos o tres amigos para estirar el poder adquisitivo de su trabajo. Un día, luego de tener un agudo contratiempo con su jefe, encuentra en la mesa del departamento que comparte con su compañero universitario, una fotocopia que dice "El Manifiesto Comunista".

Destapa una lata de cerveza para abordar la lectura y, una vez en ella, encuentra en el poder de la palabra la potencia de un golpe de knock out -aunque lo interpreta como un baldazo de agua fría que lo ha despertado de una larga ensoñación-. El siguiente tramo lo hace pensar que es una especie de elegido, que solo unos pocos pueden ver una verdad que han sentido desde siempre, y que, entre ellos, el ha tenido el privilegio de haber sido ungido. Finalmente la vida tiene un sentido. El tramo de lectura que lo ha despertado dice así:


"La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.

Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna.

En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa diferenciación de la sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales.

La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.

Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado."



Advierte rápidamente que el es un proletario, y que su jefe, o bien un idiotizado burgués al servicio de un amo -el dueño de la empresa para quienes ambos trabajan-, o bien un proletario sin consciencia de su clase que está siendo explotado mediante la sutil herramienta que tiene en su inconsciente; piensa con la cabeza del dueño.

Esa noche lee todo el manifiesto, al otro día se siente otra persona. Y efectivamente lo es: Ya no va a trabajar, sino evitar que otros trabajen. Ya no va a pensar en estudiar, sino evitar que otros estudien. Ya no va a amar, sino evitar que otros amen. Y ya no va a ser feliz, sino evitar que otros lo sean.

Así comienza la historia.